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No están solos.

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No es cierto que se queden solos.  Ni tampoco se esconden olvidados.
El poeta no lo sabía, ellos sí.

Quisieron dejarlos solos pero nos encuentran.
No hay sino levantar la frente y leer sus nombres, sus vidas y sus muertos.

Tuvieron que deshojarles la vida a destiempo, convencidos de que la muerte los mataba.
Pero ya eran raíz, antes semilla; ahora un bosque de luces y ellos sombra.

No se quedan solos Gustavo, no.
Porque no les dejamos. Son palabra.

Por un año. A Susana.

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Enero de 2015 una Estella sin frío. En la foto ya ha amanecido una amistad nueva que lo sigue siendo cada día. Es así porque así lo siento; una novedad que se estrena cada instante. Igual que cuando quitas con cuidado el papel a un regalo porque sabes que lo han envuelto en el mimo y el detalle de aquello que se aprecia, que se quiere y que está ahora y siempre. El regalo puede ser una palabra escogida con cuidado, una confesión transitada en confianzas, o un buen vino, de esos que me gustan porque son mesetarios, oscuros, capaces de apartarle tonterías al diseño de amistades que solo se aparentan. El vino y las miradas solo valen si son ciertas, si están próximas, si parpadean, si toman la copa por el todo, la parte por el talle y dejan en el alma ese olor a verdad sin conservantes, ni sulfitos, ni pollas en vinagre (que ya tenemos edad para saberlo). La amistad como el vino que me diste necesita una madre porque ambos son familia y no están solos. Aunque la soledad se estire a vece…

Aquella mirada de mi prima Lola ...

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Hoy he visto en el Facebook de mi prima Lola Saez Asuncion que hasta hoy han pasado 13 años de la muerte de su madre Lola De La Asunción Almendros, mi prima Lola, Recuerdo que aquella fue una muerte esperada a la que en casa nos resistíamos porque no podía ser. 
¿Cómo iba a morirse Lola con todo lo que había luchado? Y además no hacía mucho que la habíamos visto, besado y vuelto a admirar. Creo que fue en una boda. Llevábamos unos cuantos años alternando en las visitas a Almansa bodas y funerales, aunque por desgracia estos últimos eran ya más frecuentes. En aquel banquete mi prima llevaba la cabeza cubierta por un pañuelo a modo de turbante. En vez de esconder las consecuencias de la enfermedad lo que había conseguido era estar aún más guapa y elegante. Porque ella era elegante, muy distinguida a pesar de sus pesares. Lola era una mujer a la que no le pegaban expresiones como "vale la pena" o "me río por no llorar". Ella sonreía de verdad aunque en los ojos alguno…

14 siempre de abril de 2017.

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Para mi padre.


Harán leyes que prohibirán que el aire acune las banderas y seguirán soplando las memorias en la cara de abril. Prohibirán abril y será primavera el mismo tiempo.
Condenarán el color del lirio y de la sangre
y saldrá el sol redondo como una verdad amanecida. Tendrán la ley pero será mentira. Prohibirán llamar mentira a la mentira y le darán la vuelta a los espejos para no verse reflejados al revés  y no podrán romper los miles de pedazos espejados.
Querrán callar todas las esperanzas, ordenarán taparse los oídos y el corazón trasmitirá el mismo latido acompasado como un tambor sentido que se acerca.
Vetarán la memoria y no tendrán olvido ni canciones. Harán nueva la ley a su medida,  pero tienen costuras las mentiras.
Querrán que no se cuenten los 14 días de abril, sin saber que ya los estamos descontando.
Hoy el aire viene por todas las esquinas  a recordarle a la vida que está viva.
Hoy no es un día para poner la pena a media asta 
sino para alegrar conciencias, dignidade…

A Miguel y a quienes le dejaron con los ojos abiertos y la palabra dada.

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Hoy cumplimos 75 años sin ti. A tu memoria y tu verdad y a quienes no pudieron callarte. Estando preso en la cárcel de Sevilla en 1939, Miguel Hernández recibe una carta de su mujer, Josefina Manresa, en la que le cuenta que ella y su niño de apenas ocho meses solo tienen para comer pan y cebolla. Su primer hijo acababa de morir a la edad de dos años. El poeta escribe entonces las Nanas de la Cebolla, un poema desgarrador en el que el autor atraviesa diversos estados de ánimo relatados con melancolía, aunque sin resignación y esperanzado. El padre dibuja al niño durmiendo así: “En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.”
A su mujer llorando:
“Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.” Miguel encarcelado no está preso de la tristeza, sus captores tendrán que dejarle morir para vencerle y es en ese momento, cuando encuentran la derrota. El pastor poeta ya les había ganado con antelación entre las risas de su hijo. “Tu risa me hace…

"LAS CARRETERAS"

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Ya os dije que algo, desde dentro, me empujaba a viajar hasta Almansa. Era como si me cogieran de las solapas del recuerdo y mirándome a la cara, los tres tiempos verbales, me dijeran que era por ayer, por hoy y por mañana.
El presente es una herencia que desde hoy sabe disfrutar el futuro.
Ante verdades de ese calibre no me quedó otra, y tan a gusto.
Mi dueña y yo decidimos lavar el coche, cambiarle una bombilla del faro derecho, ordenar tres o cuatro recuerdos, hacer memoria y respirar profundo.
Enseguida el primogénito se puso en cabeza de la avanzadilla, igual que un explorador Apache, con sus rastas, y ya tenemos la maleta cargada de ilusión con la alegría de 98 octanos llenando el depósito de agradecimientos. Se me ocurrió señalar en mi face que estaba decidido y que nos íbamos al lugar donde la tierra y la sangre vendimian a menudo el vino compartido de la saga. Al lugar dónde sé que cada día, aún en este diciembre, florecemos los "Almendros" aunque llevemos años sin…

Toda la primavera de tu magia en un 22 de marzo, Gracias Nanés.

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Le voy a llamar Nanés, porque haciéndolo así, él queda rejuvenecido y yo más, que para eso soy más joven. Además en su Estella natal Nanés siempre ha sido Nanés y no Juan Andrés. Yo sin embargo nunca he sido otra cosa distinta a como me llamaron mis padres: Juan por el abuelo materno y Andrés por el santo patrón de esta mágica ciudad que nos habita.
Al final, tengo que reconocerlo, no conocí a ninguno de los dos, ni al abuelo, ni al patrón, aunque me parezco más al primero que al segundo. Gracias a Dios.
Pero a lo que iba; una mañana me escribe Nanés y me pide permiso para musicar un poema mío que tenía esbozado en estos sitios y le doy el permiso, el abrazo, la admiración, las gracias, la alegría y si me la hubiera pedido la receta alegre de las magdalenas que hace mi prima Pilar Megias Almendros, a quien de paso etiqueto y mando besos.
Le faltaba al poema algún ajuste de métricas y embrague, un par de versos más entre la marcha atrás (con perdón) y las luces de cruce o posición.
Y le man…

LA VERDAD.

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A veces yo mismo me pregunto qué es la verdad y entonces sé que la pregunta es un pájaro que vuelve cada tanto con una rama fresca en el pico. Pero el ave siempre regresa a la jaula de la sospecha, porque eso es la duda sin respuesta; una jaula con la puertas abiertas mientras afuera llueve y hace frío.
Por eso sabemos que la ignorancia tiene un calor cómodo y la mentira un nido calentito.
Pero a mí, aunque tengo vértigo, siempre me ha gustado volar sin saber de las distancias y de las alturas, cuanto más; siempre mejor.
Mi madre se reía cuando salía a rebuscar entre todas las preguntas la verdad. Yo tenía la impaciencia certera de quien sabe que la prisa se justifica desde edades tempranas y aunque no fui hiperactivo si que me comporté con insistencia.
De pequeño no buscaba razones sino explicaciones, luego el tiempo me quiso robar las primeras a cambio de las otras y no me dejé. Así me fue, aunque a ellas peor; (a las segundas).
Quizás la verdad sea ese pájaro que no vuelve a la jau…

Se nos ha muerto Juan Satrústegui

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Se nos ha muerto a todos, porque en él teníamos la memoria de una ciudad que dejó de existir conforme nos la fue describiendo en sus relatos costumbristas. Aquellos que aclaraban conciencias, intenciones, amores y el cariño a la palabra comprometida que nunca escondió.
El viejo Juan se ha muerto cuando iba a cumplir 98 años, un joven de esa edad que siempre fue capaz de hablarle de tú a la realeza y tratarle de usted a la conciencia. Porque sí algo tenía este hombre era educación y esa elegancia decimonónica de un liberal en tierra comprometida. Juan le cantaba las verdades al barquero y se reía hacia fuera cuando su risa era capaz de alegrar la concurrencia. Cuando no, era un carraspeo debajo del bigote y aquellos ojos pequeños le brillaban con el carbón del ideal que siempre ardía.
Satrústegui fue anarquista enrolado a la fuerza en las tropas de Franco, socialista después, para sobrevivir en dignidades que no eran costumbre en estas tierras. Fue cronista, la voz y la gaceta, un hom…

No escribí nunca un poema a mi madre.

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Una de esas cosas que hago para darle la razón a mi madre, cuando me decía riendo: "A ti solo te interesan esas cosas que no sirven para nada"
Y la mujer tenía razón en decirlo y en reír.
La recuerdo mucho y siempre con agradecimiento y bondad.
¿Y a mí? ¿A mí cuando me vas a hacer un poema?
La pobre no sabía que el poema era yo y que aún se me caen los versos por las mejillas.
A mi madre. A Llanos.
Este es mi podcast
http://www.ivoox.com/podcast-se-charcos_sq_f1226048_1.html